
Si algún día nos vemos inmersos en una invasión alienígena que nos conduzca al Apocalipsis como sociedad civilizada, será tal y como Thomas M. Disch describe en esta novela fundamental. Sin duda alguna, porque lo que aquí se describe es la realidad del principio de una involución y el fin de una especie dominante. La nuestra.
Thomas M. Disch es uno de los autores más irreverentes, deconocidos y geniales del siglo pasado. Un autor contranatura en el curioso mundo de la ciencia-ficción americana, que no se deja llevar por la modas y corrientes imperantes del momento, que aún cuando ha sido obligado por sus editores a cambiar de terreno y escribir novelas de terror, ha dejado en esos libros forzados su impronta y sello característico de crudeza, descaro, calidad y genialidad.
"Los genocidas" es su primera obra, ouna pieza clásica, imprescindible y única, más desconocida de lo que debería ser, de la ciencia ficción en general y de la temática de invasión alienígena en particular aunque desde un punto de vista novedoso y rompedor, que se aleja voluntaria y acertadamente de "La guerra de los mundos" de H. G. Wells e incluso de "El día de los trífidos" de John Wyndham, con quien sí guarda alguna leve similitud o "La Tierra permanece" de Isherwood Williams. En esta peculiar historia, en la que a pesar de tratar el tema de la invasión curiosamente no vemos a ningún extraterrestre, sino que somos testigos de los momentos (semanas, meses, años) previos a su llegada, con una avanzadilla en forma de ecosistema que se asienta y transforma nuestro planeta en el suyo propio, eliminando lo que no les gusta y dejando un ambiente propicio para su feliz asentamiento (tal vez su planeta esté muriendo o hayan sido expulsado por una guerra y estén buscando uno nuevo. Nunca lo sabremos), enrareciendo el aire, alterando el clima, acabando con nuestros animales, quitándonos el agua y convirtiendo a las ciudades en lejanos recuerdos; en definitiva, haciendo con nosotros lo que estamos a acostumbrados a hacer con nuestro entorno sin tan siquiera inmutarnos o pensar en sus consecuencias, destruirlo y acomodarlo a nuestras necesidades.
Thomas M. Disch es uno de los autores más irreverentes, deconocidos y geniales del siglo pasado. Un autor contranatura en el curioso mundo de la ciencia-ficción americana, que no se deja llevar por la modas y corrientes imperantes del momento, que aún cuando ha sido obligado por sus editores a cambiar de terreno y escribir novelas de terror, ha dejado en esos libros forzados su impronta y sello característico de crudeza, descaro, calidad y genialidad.
"Los genocidas" es su primera obra, ouna pieza clásica, imprescindible y única, más desconocida de lo que debería ser, de la ciencia ficción en general y de la temática de invasión alienígena en particular aunque desde un punto de vista novedoso y rompedor, que se aleja voluntaria y acertadamente de "La guerra de los mundos" de H. G. Wells e incluso de "El día de los trífidos" de John Wyndham, con quien sí guarda alguna leve similitud o "La Tierra permanece" de Isherwood Williams. En esta peculiar historia, en la que a pesar de tratar el tema de la invasión curiosamente no vemos a ningún extraterrestre, sino que somos testigos de los momentos (semanas, meses, años) previos a su llegada, con una avanzadilla en forma de ecosistema que se asienta y transforma nuestro planeta en el suyo propio, eliminando lo que no les gusta y dejando un ambiente propicio para su feliz asentamiento (tal vez su planeta esté muriendo o hayan sido expulsado por una guerra y estén buscando uno nuevo. Nunca lo sabremos), enrareciendo el aire, alterando el clima, acabando con nuestros animales, quitándonos el agua y convirtiendo a las ciudades en lejanos recuerdos; en definitiva, haciendo con nosotros lo que estamos a acostumbrados a hacer con nuestro entorno sin tan siquiera inmutarnos o pensar en sus consecuencias, destruirlo y acomodarlo a nuestras necesidades.

Y así todo comienza con millares de esporas de plantas desconocidas para nosotros cayendo sobre nuestros suelos (otra vez aparece en escena "La invasión de los ultracuerpos del espacio exterior"), haciendo que germinen en el suelo multitud de plantas que arrasan cuanto encuentran, creciendo centenares de metros de altura, desarrollando gigantescas y durísimas raíces que se entrelazan entre sí y se vuelven indestructibles, ocultando casi la luz del sol a los pequeños y escasos grupos humanos que tratan de resistir cuanto les es posible. Uno de esos grupos autosuficientes asentado en Minnesota es el liderado ferreamente por Anderson, el típico sureño que actua tanto de duro patriarca como de falso guía espiritual y religioso, que Disch describe de forma tan magistral que uno no puede evitar sentir rechazo por él y el no lograr empatizar con uno de nuestros semejantes, hace que nos sintamos aún peor. Hasta que llegue el momento en el que la realidad sea tan aplastante que Anderson ya no vea salida posible, conoceremos a Buddy (inteligente y perservaerante) y Neil (fuerte, torpe y ruín), sus hijos que están permanentemente enfrentados y luchando por el amor de Greta y Maryann y la admiración imparcial de su padre y su estoica e inutil lucha contra desconocidos invasores, sus gigantescas plantas y contra sus exterminadores, los incineradores (uno de los mayores logros de la historia de la ciencia ficción apocalíptica). En este contexto, el ser humano vuelve a demostrar de lo que es capaz cuando se ve acorralado, sacando lo peor de sí mismo, llevando la violencia hasta límites insospechados y viéndose incapacitado para resolver el conflicto, ha de ser condenado a la involución de especie que tantos milenios nos ha costado conseguir.
Una obra triste, lapidaria, cruda, creíble, que golpea al lector en toda la cara con cada frase (como no podía ser de otra manera) y nos muestra la dura batalla entre dos especies (de las que la nuestra tiene todas las de perder) por un mismo territorio y que cuenta con una de las frases finales más demoledoras (y coherentes) de toda la historia de la literatura fantástica (sólo superada por el glorioso final de "1984"). He aquí, en definitiva, un libro único, un rara avis de un autor poco complaciente con el mainstream y que flota solitario, a la deriva, en un mar de letras que le tienen miedo.
Y ahora les dejo un momento que voy a cortar el césped de mi jardín, que está ya un poquito más largo de lo que acostumbra a estar y al observarlo de reojo, miren ustedes que tontería, me ha entrado un ligero escalofrío por la espalda que no se yo...
"Pero el hombre no"
(Thomas M. Dishc en "Los genocidas")
17 comentarios:
Anotado queda. Por cierto, más de una similitud con la magnífica NAUSICAÄ, del maestro Miyazaki. Lo digo porque la vi recientemente...
Tomo nota. Gracias por la reseña.
No conocía este libro, pero por lo que comentas debe de ser una gozada leerlo. Si está en la línea de "El Dia de los Trifidos" ya vale la pena.
Haces bien en cortar el cesped, más vale prevenir. A mí me están poniendo mosca las raices de mis orquídeas.
Un abrazote.
Aunque el argumento suene mucho a las obras que mencionas, tiene muy buena pinta.
Vamos a intentar buscarlo.
gracias x la recomendación,
1 abrazo
Menos mal que usted nos ilustra con alguna interesante propuesta literaria, no sólo de cine vive el hombre. Cuando acabe "Zombi, guía de supervivencia" de Max Brooks me pondré con éste. Hay que estar protegido conra posibles amenazas.
gracias por el dato, no conocía a este autor,va a mi lista de próximas lecturas jaja!
Saludos!
Creo que lo mejor que he leído me ha llegado de forma casual por desconocidos que me inspiran confianza. Se da el caso y la voy a comprar. Saludos.
Muy buenas, mi muy leido maestro.
Desconocía esta obra, pero como buen pupilo me la apropiaré en cuanto salga del frenopático.
¿Sabe usted si existe una versión en audio-libro leida por la susurrante Megan Fox?
Espero que, en su condición de cortador de cesped, no le haya sucedido lo que al personaje de cierta "novella" del desmesurado Estéfano Rey.
Me voy, que llega la enfermera y me deja sacarle la lenguia!!
ancim
DVD, cierto lo de la similitud con Nausicaä, aunque esta es mucho más dura.
Juanjo, ya me dirás que tal.
Anro, va en la linea de los trífidos pero en versión más cruda y real. Para mi fue un deleite, pero claro, hay gustos para todo (gracias a alguna divinidad, la que sea).
Dr. Quatermass, suena a ya leído con posterioridad pero para nada, es algo único e irrepetible.
Viejo Agustín, ya me dirás si lo encontraste.
Kraven, no solo de cine se vive, no, aunque es de lo que más alimenta. Con el de Max Broks pasé un buen rato, ahora estoy con Naturaleza Muerta de Victor Conde sobre temática zombi.
D80, lo mismo. Ya me dirás.
Tomás espero que te guste, no vayas luego a pedirme el importe del libro, que como ya he dicho, eso de los gustos es muy personal. Pero para mi fue una gozada.
Nino, no dejas de sorprenderme, desconocía la existencia del audio libro, pero no se si Megan Fox es la más indicada para un libro tan duro. Curioso debe ser. Por cierto, te he mandado un mail.
Saludos
Bueno, que me dieron ganas, me dieron.
Aparte tengo ganas de meterme en una novela. Hace rato que lo que vengo leyendo me resulta indiferente.
Veremos qué tan cara está acá en Argentina.
Saludos!
mge, me alegro te haya despertado el interés. Solo espero que sea de vuestro agrado, que es un libro contranatura, aunque más leible que otros trabajos del autor.
Ya me dirás qué tal y espero no sea muy cara.
Saludos
Crowley, coño, deja ya de ponernos tantos deberes que no doy abasto.
Ayer, en contra de tus sabias opiniones, vi The Orphan, y aún me estoy arrepintiendo [mea culpa].
En fin.
Cuando vea ésta, ya te contaré.
Saludos!!
¡Buenos días, maestro!
Asi que me ha mandado un emilio... ¿no serán las notas de este trimestre? Esto... sé que necesito mejorar; pero la cirugía plástica ya no puede hacer más milagros, y lo del transplante de neuronas es tan falso como las promesas de amor eterno. No sólo mejoraré mi aspecto físico, si no que empezaré a ponerme loc calzoncillos por debajo de los pantalones.
Por otro lado, si en su mensaje va un cheque al portador para mi ong, ¡gracias! Le propeto que gastaré ese dinero en mi formación personal (aprenderé lo que se siente al ser rico, y luego se lo cuento en una redacción a doble página)
Ahora en serio, no he podido abrir mi cuenta de correo. Mis problemas con el pirateo de Internet son tan reales como que hoy es lunes y esto es Gijón.
Te escribo desde un aceso público, pues iba a apuntar la editorial de Los Genocidas.
En cuanto pueda, te leo, Crowley.
Venga, a seguir segando mala hierba.
muy interesante...me recuerda a las pelis de los 50, como "la invasión de los ladrones de cuerpos"... desde luego nada perecido a las pelis modernas .
Muchas gracias por la reseña, saludos
Le iba a decir yo lo mismo con el ficus que tengo plantado en el balcón!!!!
Tengo a puntito ya Amenaza En La Sombra Y Fascinación, listos para una sesión doble!!!
Ya le contaré!!!
Nana, de dejar de poneros deberes nada que estais muy retrasad@s. Mira que os lo advertí, dejaros de huérfanas y demás, pro ni caso...
Estimado Nino, pues claro que son las notas, que debes recuperar varias para el próximo curso. Y lo de la cirugía hoy hace milagros y si no, que me lo digan a mi, que ya puedo salir a la calle sin que me apedreen.
Cinexim, esos ficus también son peligrosos, también, que los tengo yo fichados. Ya me dirás como quedas con la sesión doble.
Atikus, es como una peli de los 50 pero con mucha mala leche.
Saludos
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